Tengo presente tu ausencia
sin poder con tu recuerdo anularla
pues añoro los besos y mimos,
que esta soledad me quita.
Quisiera achucharte entre mis brazos,
y llamarte hija mia,
poder darte un beso
y disfrutar de tu sonrisa.
Zalamera, encantadora,
preciosa hija,
¿qué me das? que contigo merece la pena la vida.
¿Qué puedo darte?
¿Qué me falta?
si acaso mi amor bastara,
nada te fallaría.
Dime hija, ¿cómo estás?
¿necesitas mi ayuda?
porque yo hoy, necesito tu sonrisa.
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